Furai, cuyo nombre podría sugerir un plato frito, en realidad se cocina suavemente con solo una pequeña cantidad de aceite. Con reminiscencias del okonomiyaki o los panqueques, se prepara cocinando una masa de harina disuelta en agua, con ingredientes como verduras y carne. Originalmente un refrigerio rápido y sustancioso para los agricultores, el furai ha formado parte de la vida cotidiana desde hace mucho tiempo. Incluso hoy, tanto niños como adultos lo disfrutan como un alimento reconfortante y familiar.
Se puede encontrar en restaurantes de toda la ciudad, desde tiendas especializadas hasta cafeterías locales, y suele aparecer en los medios como un apreciado manjar local. La sinergia umami del cerdo y la cebolla china le da un sabor rico y delicioso, y se puede personalizar con ingredientes como fideos yakisoba o mariscos.